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Una escultura de Pablo Palazuelo se exhibe desde hoy en el vestíbulo principal del IVAM

La pieza, perteneciente a la colección del museo, recibirá a los visitantes nada más acceder al edificio

IVAM 31 Enero 2017

NdP Colección Hall Palazuelo

Valencia. La escultura Lauda III (1980) del artista Pablo Palazuelo se exhibirá desde hoy y durante los próximos meses en el vestíbulo principal del IVAM dentro de la propuesta En singular: la colección del IVAM en el hall. Esta iniciativa, que arrancó con la exhibición de la escultura Libros (2001) de Manuel Valdés, siguió con la Fun House (1987), de Richard Hamilton, John McHale y John Voelcker, y últimamente con Figura en movimiento (1984) de Andreu Alfaro, tiene como objetivo dar mayor visibilidad y una nueva perspectiva a determinados trabajos de la Colección del IVAM con un marcado interés artístico.

Lauda III es la cuarta pieza de la Colección del IVAM que los visitantes encontrarán en esta especial localización del hall del Centre Julio González. Se trata de una escultura en acero corten oxidado de 41 x 235 x 123 cm perteneciente a su serie Lauda, que el artista desarrolló durante varios años.

Pablo Palazuelo (Madrid, 1915 – Galapagar, Madrid, 2007) estudió arquitectura en la School of Arts and Crafts y en el Royal Institute of British Architects de Oxford (1933-1936). En París se formó en grabado en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes y conoció al escultor Eduardo Chillida. Desde los años cincuenta expuso con frecuencia en los Estados Unidos, en Suiza y también en la galería Maeght de París. A finales de la década de los años setenta presentó en la galería Theo de Madrid un conjunto de esculturas en aluminio, cobre y acero, una producción escultórica que aumentó notablemente en los años ochenta.

Difícil de clasificar o etiquetar, la obra de Palazuelo destila su erudición y su espíritu cultivado, su sensibilidad cromática, así como su interés por la filosofía, la geometría, la numerología, la alquimia o la física y también, especialmente, su interés por la cultura oriental. Su producción forma parte de las corrientes artísticas que surgieron como reacción al informalismo, presentando obras más cercanas a la racionalidad del cálculo y la geometría, sin espacio para el gesto o la improvisación. Sin embargo, la obra de Palazuelo no se limita a una geometría sencilla o reconocible, sino que construye un lenguaje personal que el propio Palazuelo denominó ‘transgeometría’.

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