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José Miguel G. Cortés: “Casi ningún museo de España puede mostrar obras como las que se ven en esta exposición”

IVAM 19 julio 2017

nota Post_La eclosión de la Abstracción

València. El director del Institut Valencià d’Art Modern, José Miguel G. Cortés ha presentado hoy ‘La eclosión de la abstracción. Línea y color en la colección del IVAM’, junto con los otros dos co-comisarios de la exposición, Mª Jesús Folch y Josep Salvador. La muestra exhibe en diez salas de cerca de 2.000 metros cuadrados una selección de 150 obras de arte no figurativo de los fondos del museo desde los años 50 hasta la actualidad. La instalación ‘Porterville’ (2004) de James Turrell, con la que culmina el recorrido y que se muestra por primera vez, es una de las piezas clave, que no se encuentra en ningún otro museo español.

José Miguel G. Cortés ha destacado que es “una exposición magnífica no por los números, no porque se exhiban 150 obras, sino porque muestra el trabajo de nombres muy señalados de la historia del arte, tanto artistas valencianos, como Eusebio Sempere, nacionales, como Antoni Tàpies, e internacionales, como Richard Serra”. “Casi ningún museo de España puede mostrar obras como las que se ven en esta exposición”, ha añadido el director, que ha agradecido también el “apoyo, confianza y complicidad” de la Fundación Banco Sabadell.

Según Cortés para la realización de esta muestra se ha hecho “una selección importante y rigurosa de las obras de la colección, pero no se exhiben todas las piezas que tiene el IVAM sobre esta temática con el objetivo de permitir recorridos amplios y agradables que muestren a la vez las relaciones entre los diferentes artistas”.

El recorrido, que ocupa las galerías 4 y 5 del IVAM, arranca en la segunda mitad del siglo XX, con obras de algunos de los principales representantes del Expresionismo Abstracto, como Adolph Gottlieb, Hans Hofmann o Ad Reindhardt, e incluye asimismo los collages del español Esteban Vicente. En la segunda sala destacan los relieves luminosos del alicantino Eusebio Sempere, y las pinturas geométricas del valenciano José Mª Yturralde.

La comisaria Mª Jesús Folch ha subrayado el trabajo sobre la materia de Pierre Soulages, presente en la cuarta sala. Obras en las que “emplea gruesas capas de pintura negra rica en aceites que crean surcos, con los que quiere reflejar el paso del tiempo”. En esa misma sala, se presentan también las acuarelas de Henri Michaux realizadas después de consumir drogas alucinógenas, o la experimentación de Lucio Fontana y sus lienzos a los que realizaba cortes.

Seis lienzos de Antonio Saura dedicados a la representación del cuerpo de la mujer desde lo grotesco presiden la cuarta sala. Josep Salvador, comisario y responsable de la colección del IVAM, ha hecho referencia al trabajo del museo a la hora de conformar los fondos del museo, y de “prestar atención al trabajo de artistas que se han demostrado fundamentales, pero que en su momento no eran tan reconocidos, como el caso de Lucebert”.

En la quinta sala, seis obras de Antoni Tàpies de grandes dimensiones comparten el espacio con dos obras de Manolo Millares. En algunas de estas pinturas, Tàpies incorpora materiales como la paja y signos como el aspa, que puede interpretarse como una cruz, la inicial del nombre de su compañera Teresa o de su propio apellido.

La escultura predomina en la sexta sala, con obras de Tony Smith, Richard Serra, Gilberto Zorio o la última incorporación a la colección del IVAM, como ha anunciado el propio director, una pieza de Ángeles Marco titulada Palanca (1987). Sin olvidar el enorme lienzo de Helmut Federle.

Gordillo, con su serie Limo (1991) compuesta por 64 piezas, reflexiona sobre el individualismo en la séptima sala. Comparte espacio con obras de Allan McCollum que realiza una crítica sobre el valor de mercancía de la obra de arte.

La pintura no ha muerto, puede transmitir, sensaciones o emociones”, dice Josep Salvador como síntesis de lo que se puede ver en la octava sala, con obras como un homenaje a Miró de Juan Uslé, las representaciones oníricas de Albert Oehlen o el trabajo con objetos cotidianos de Elizabeth Murray.

En la novena sala, se presentan por primera vez desde 1996 una docena de paneles realizados a la cera virgen y óleo por José Mª Sicilia, con los que reflexiona sobre cómo el entorno deja huella en las obras artísticas. Enfrente, el trabajo del valenciano Jordi Teixidor, inicialmente muy influido por la naturaleza, que acaba reduciendo su obra a una escala de grises y negros como muestra de la espiritualidad.

El recorrido concluye con la instalación de James Turrell, a la que el público tiene que acceder por un pasillo completamente oscuro para una vez dentro de la sala permanecer unos diez minutos que le permitan acostumbrar la vista a la luz. El objetivo del artista norteamericano de esta pieza es que el espectador perciba barreras de luz móviles y cambiantes en color que atraviesan diagonalmente el espacio.

A la presentación también han asistido la directora adjunta de la colección de arte y el director Comercial Territorial Este del Banco Sabadell, Montserrat Corominas y Fernando Canós, dado que la Fundación Banco Sabadell colabora de nuevo con el IVAM sufragado los gastos de la exposición y de publicación del catálogo.

El director ha querido destacar que esta tercera lectura de los fondos del IVAM es el fruto de un “trabajo colectivo” de cerca de 30 años en los que se ha ido conformando una rica colección, que cuenta hoy en día con más de 17.000 piezas.

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