Publicaciones y contracultura en València

Publicaciones y contracultura en València

 

Durante los periodos más convulsos de nuestra modernidad -aquellos en los que acabaron saltando por los aires todas las convenciones morales y sociales- las publicaciones al margen de la industria editorial jugaron un papel determinante en la expansión vírica de las ideas y de los postulados más radicales. Así ocurrió durante las primeras décadas del siglo XX con la irrupción de las publicaciones de los grupúsculos de vanguardia, y así se propagó también la rebelión juvenil contracultural a partir de finales de los años sesenta. En España, y más en concreto en València, el impacto de esta contestación generacional llegaría con un pequeño retraso, y se solaparía con los importantes cambios sociales y políticos que se produjeron en el marco de la lucha contra un franquismo agonizante. En nuestra ciudad, València, el espíritu de la rebelión política y contracultural anidó muy temprano en una modesta publicación de bolsillo dedicada al espectáculo, Cartelera Turia. Creada en 1964, por sus páginas se desplegaron a través de los años artículos dedicados al teatro, la música y el cine underground europeo, así textos que abordaban la revolución sexual o la agitación del movimiento estudiantil, por poner unos pocos ejemplos. Sus portadas, siempre a cargo de artistas, diseñadores e ilustradores valencianos contestatarios como Equipo Crónica, Miguel Calatayud o Rafa Gassent –entre sus decenas de colaboradores- fueron durante décadas el mejor escaparate de la revuelta cultural de toda una generación en nuestra ciudad.

El tebeo contracultural de influjo americano y europeo arraigó con fuerza en València durante los años setenta, y tuvo la peculiaridad de fusionarse con recursos y temáticas procedentes de la tradición libertaria y satírica vernácula como las aucas o els llibrets de falla de tiempos de la República y, no menos importante, con productos de la cultura de kiosco como la novela policíaca. Destacables de esta época son algunos tebeos y fanzines autoeditados como El Gat pelat, A Valenciaa, El polvorón polvoriento o Els tebeus del Cingle. Este tipo de historieta, que venía a subvertir los esquemas morales arraigados en el tebeo franquista, encontrará de nuevo acomodo durante los años noventa en fanzines ácratas como Kaos, No control, Empalmar de Troya o Masakre, fanzines que mezclaban, en composiciones collage herederas de las baratas ediciones dadá, historietas con artículos sobre conciertos de música punk, el movimiento okupa, la liberación sexual, la antipsiquiatría o el consumo de drogas.

De todo ello y mucho más, habla la exposición en el IVAM Contracultura. Resistencia, Utopía y Provocación en València.

Joan Ramon Escrivà
Conservador

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