CVETO MARSIČ. Pintura Absoluta

NOTA DE PRENSA

IVAM 27 Marzo 2014

Institut Valencià d’ Art Modern

27 marzo – 1 junio 2014

Comisario: Fernando Zamanillo

Organiza: Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)

Patrocinan: Galería Arnés & Röpke (Madrid, Colonia), Galería Torbandena (Trieste) , Brescia Energy y Caleidos Traducciones

Colabora: Fundación Don Luis I, Cascais, Portugal

La exposición ‘Cveto Marsič, Pintura absoluta’ presenta 15 obras realizadas entre 2003 y 2014, entre las que se incluyen, pintura, fotografía y una proyección de Petra Paula Merino realizada en las Salinas de Pirán en Eslovenia, dónde el artista trabaja actualmente.

El catálogo de la muestra reproduce las obras expuestas y los procesos de trabajo del artista en el estudio y en la naturaleza. Contiene textos de Consuelo Císcar, directora del IVAM, Fernando Zamanillo, comisario de la exposición, Salvato Teles de Menezes, presidente de la Fundación Dom Luis I, Leonor Nazaré, conservadora de la Fundación Gulbenkian de Lisboa y Javier Barón conservador del Museo del Prado. La exposición llega al IVAM desde Portugal de la mano de la Fundación Don Luis I, y cuenta con el patrocinio de las galerías Arnés y Röpke (Madrid, Colonia), Torbandena (Trieste) , Caleidos Traducciones y Brescia Energy.

La necesidad de expresión no tiene explicación racional, es íntima, instintiva.

Es un impulso primigenio que nace desde la experiencia vivida, desde dentro hacia afuera. Es única, personal, íntima, aunque trate de realidades que forman lo no personal.

Cveto Marsič

Cveto Marsič, Koper, Eslovenia 1960. Se licencia en 1982 en la Academia de Bellas Artes de Ljubljana en la que recibe formación clásica en pintura y dibujo. Vinculado con la Nueva Imagen Eslovena y, por tanto, con la clase de figuración desenfadada e irónica que triunfa en Europa tras la eclosión de la transvanguardia italiana y los neoexpresionismos centroeuropeos. Su pintura se nutre de aquella tradición informalista que, a través de la impronta, cargada de pasta, y de la misma materia, evoca la propia tierra. En su viaje a España y tras su paso por Sevilla su obra da paso a la abstracción lírica, con fuertes timbres de luz y color. El color se apaga en el periodo de la guerra en Yugoslavia, de nuevo aparece la figuración y su pintura se hace más austera y acromática, perdiendo el gusto por el color y la luz. La tierra y los caminos marcaron los siguientes periodos de trabajo. A ellos sigue el de la fertilidad, la necesidad de renovada esperanza, la fertilidad como obsesión después de la guerra, es un período de serenidad. A éste período sigue el de los nidos. Nidos que representarían «el hogar, la patria, pero también el lecho germinal vinculado a la tierra, a la propia sangre, a la familia, a la vida», según palabras de Fernando Zamanillo, comisario de la exposición. Este define su pintura como absoluta, más que abstracta e informal, pintura absoluta, de una apacible y serena abundancia, siempre exuberante y sensual.

Entre los primeros proyectos colectivos de los años 70 están la Bienal de los Jóvenes artistas yugoslavos en el Museo de Arte Moderno de Rijeka, Croacia, el Dibujo contemporáneo yugoslavo en el Museo de Arte Contemporáneo de Tamper, Finlandia, Jóvenes artistas eslovenos, 13 + 1 en Nanjing, China, Naturalismo y abstracción en el Museo Revoltella de Trieste. En los ochenta colabora en el la reforma psiquiátrica italiana en el laboratorio de arte que se ubica en el desmantelado hospital psiquiátrico de Trieste. Viaja a España, primero a Madrid y después a Sevilla. Becado por el ministerio de cultura esloveno pasa una temporada en París y participa en la exposición Jóvenes artistas eslovenos en la Maison de l´Europe. Viaja a Yugoslavia durante la guerra y cede su taller en Istria a una organización que acoge niños refugiados de la guerra. Viaja a Berlín donde pinta en el taller de Wiebestrase, en el que también trabaja entonces Marina Abramovič. Invitado por Franz Paludetto trabaja un año en el taller del Castillo de Rivara, Turín.

En el 98 una gran pieza suya es selecciona por Dan Cameron y María Corral para la colección Arco. Realiza una gran exposición en Freiburg en la Fundación Morat, en colaboración con Alessandro Rosada y Stefan Röpke. Participa en numerosas ferias de arte internacionales. Se instala durante una década en Lisboa. Sus últimas exposiciones son las del Castillo Aragonés de Ischia, Nápoles, la del Museo de Arte Contemporáneo de Istria, Croacia, y la de la Fundación Don Luis I, Portugal. El último periodo Marsič trabaja en su taller en las Salinas de Pirán, en Eslovenia, y en su taller de Grajal de Campos, en España.

En la exposición del IVAM se muestran obras de gran formato, tinta amasada y esculpida sobre las telas, objetos ocultados bajo los estratos, acumulaciones densas de encauste (mezcla de cera de abejas, aceite de linaza, laca y trementina pura). Pintura moldeada por la impronta vigorosa de los dedos, que se deja ver en la pared como puro color esculpido, irregular, voluminoso. La estratificación en sustratos, con el fijado ocasional de objetos y la aplicación de una pasta pigmentada literalmente modelada con las manos, es un elemento caracterizador inmediato. Hacer nidos en la naturaleza se ha ido transformando desde hace algún tiempo en manifiesta necesidad para el artista.

Fotografías y un vídeo documentan el proceso performativo y la obra efímera del nido, abandonado a la intemperie, tras su realización y gozoso usufructo momentáneo. Esbozos elocuentes de la forma del nido funcionan como apunte evocador y nos ofrecen, imágenes impalpables de un imaginario individual, en palabras de Leonor Nazaré, curadora de la Fundación Gulbenkian de Lisboa.

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