El IVAM produce

Llorenç Barber. MÚSICAS DESCONFINADAS (FINALMENTE)

Proyecto para una intervención en un ESPACIO DE TRÁNSITO en el IVAM de VALENCIA.

fecha de inauguración

15 Septiembre 2020

fecha de clausura

10 Enero 2021

El IVAM produce

Llorenç Barber / Imagen partitura escalera, 2020

  • Planta -1
  • Planta B
  • Planta 1
  • Planta 2
  • Planta 3

Tras varios estudios de intervención. Un par de elevadores. Un paso entre dos puertas. Un lugar de paso entre dos tramos de la escalera que une dos de los diversos pisos…finalmente dimos con la idea de intervenir el Primer tramo de la magnífica escalera que surge del suelo del gran HALL de entrada y recepción al edificio del IVAM.

Tiene este tramo de escalera 3 metros de ancho, y una barra de metal reluciente central que lo divide en DOS partes, una para ascender y otra para descender.

Consta de 18 escalones. Y el frente de todos ellos, en su parte exterior nos muestra una lucecita a derecha y otra a izquierda. Será el suelo el que se enriquezca con un brotar se sonidos/ruidos bien característicos que un artilugio tecnológico apropiado nos proporcione. Es aquí dónde pondremos el énfasis de nuestro intervenir.

Estudiado el mercado, escogemos el artilugio más discreto que encontremos a fin de que pueda ser ubicado en distintos ‘rincones’ entre pared y suelo, para que no sea pisado ni casi visto, y sin embargo que nos permita notar como surgen sonidos desde la suela de nuestros zapatos. Un extraño brote de ondas sónicas que desde ahí – rozando nuestra piel – vuelan armónicos que sutilmente llenan el espacio arquitectónico.

Dimensiones y tiempos quedan extrañamente distorsionados. Y de eso va lo que damos en llamar ARTE SONORO, un intervenir en el que es el emisor quien controla/decide dónde distribuir las fuentes sónicas (con su aquel de color, masa, insinuaciones y delicadezas, silencios y connotaciones), y deja al ocasional transeúnte la decisión de cuánto tiempo, y qué movimientos, rapideces, repeticiones etc. dedique a su personal y puede que caprichosa escucha.

El IVAM quiere devenir instrumento, paso, música inesperada y dispositivo de un sonoro arte que entre otros ‘tránsitos’ nos despierte curiosidad y atención.

Yo, pobre músico de intemperies, campanas y alturas, recurro para solventar la situación a consultar a aquel pionero futurista que fue el Cura Castillejo, quien hace ahora 87 años (1933) construyó un aparato electro compositor capaz de “producir una sensación agradable y de nuevo y exquisito sabor, una música con sugestión de sorpresa y emocione, de misterio y de magia, una música de dinamismo que descarga chispas, que ilumina las regiones de las hadas y los magos”.
Y hete aquí que husmeando ávido las ofertas tecnosónicas descubro los micrófonos piezoeléctricos, este es, unos dispositivos de contacto diseñados para captar ondas sonoras y traducirlas en señales eléctricas cuando algunas sustancias cristalinas sean sometidas a algún tipo de presión mecánica.

Bastará que nuestros pies se apoyen sobre el suelo al caminar en las cercanías de estos curiosos ‘piezoeléctricos’,

En efecto, al caminar junto a un aparato microeléctrico estamos produciendo, sin saberlo sonidos y hasta músicas interactivas.

Una escalera, un ‘hall’, gracias a la “vitalidad eléctrica” deviene aleteo de músicas que vuelan y llenan de color de armónicos un IVAM como este, que mira al futuro cual catedral de escuchas espontáneas, inesperadas y nuevas.

Con estas decisiones, con estos modos de tratar el sonar, como materia plástica que ocupa arquitecturas, materiales y volúmenes, estamos poniendo en vida el hecho de que “se ha abierto – en palabras de Castillejo- un campo nuevo a la música para su desarrollo”.

 

Con la colaboración de Montserrat Palacios, Junio, 2020

 

El IVAM Produce

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