Exposición

Amadeo Gabino. Esculturas 1960-2000

fecha de inauguración

15 Junio 2000

fecha de clausura

27 Agosto 2000

Exposición

  • Planta -1
  • Planta B
  • Planta 1
  • Planta 2
  • Planta 3

La exposición de Amadeo Gabino que se presenta en el Centre Julio González es la primera retrospectiva realizada sobre su obra y ha sido concebida directamente con el artista. Centrada en la producción escultórica, la muestra constituye un acercamiento a la singularidad plástica de su autor, a partir de las primeras esculturas no figurativas que produce entre 1960 y 1965 y que desarrollan una estética próxima a conceptos constructivistas, para adentrarse a continuación en el período más personal cuyos comienzos pueden fijarse hacia 1966, con la participación en la XXXIII Biennale di Venezia, y que ha seguido hasta hoy mismo, como demuestran las piezas recientes, algunas de ellas pensadas para esta ocasión. El catálogo publicado con motivo de la exposición está ilustrado con reproducciones de las obras expuestas y ofrece una visión global de la labor creadora de Amadeo Gabino más allá de la propia escultura, prestando atención también a su actividad en otros campos, como el diseño y el grabado. En sus páginas se incluyen textos, de Peter Baum, José Corredor-Matheos, Manfred Fath, Patricia Molins, Manuel Vicent y del comisario de la exposición, Rafael Prats Rivelles. Amadeo Gabino (Valencia, 1922) es uno de los artistas más sobresalientes de la escultura española contemporánea junto a Chillida, Serrano, Alfaro o Chirino. Su amplia trayectoria profesional, fundamentalmente escultórica –realizada, sobre todo, con materiales metálicos–, reúne un atractivo especial que ha llamado la atención de los estudiosos del arte y le ha permitido una considerable proyección internacional. En Amadeo Gabino se da la voluntad creadora a través de diversas manifestaciones. Aunque más conocido por su actividad en el campo de la escultura, también ha cultivado con singular vocabulario, tanto el dibujo como el grabado, el monotipo y el collage. En 1950, al término de su ampliación de estudios en Roma, concluidos los cursos de la Escuela de San Carlos, es galardonado con la tercera medalla de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid. Tres años más tarde recibe el primer premio de la Bienal hispano-americana de La Habana y, al siguiente, el gran premio de la X Triennale di Milano. En 1961 recibe una beca de la Fundación Ford y viaja a Estados Unidos instalándose en Nueva York, donde conoce a Archipenko, Lipchitz y Calder. En su haber figuran dos primeros premios de diseño industrial, el de los concursos Nacional de Madrid e Internacional de Valencia, en 1956 y 1980 respectivamente. Cabe recordar asimismo el premio del Concurso Internacional de Escultura «Autopistas del Mediterráneo», en 1974, y los premios de grabado de España y México, en 1980. En 1988 le fue otorgado el Premio Alfons Roig de la Diputación de Valencia Su obra, que ha dado la vuelta al mundo en exposiciones individuales y colectivas, se encuentra representada en una treintena de museos de Europa y América, pertenecientes a países como Alemania, Austria, Bulgaria, Chile, Cuba, Estados Unidos, Finlandia, México, Venezuela y España, entre otros. Conviene resaltar la presencia de su producción escultórica en edificios, lugares públicos y museos al aire libre: en Caracas, Linz, Mannheim, Sevilla, Madrid, Valencia y otros lugares. Hijo del escultor Alfonso Gabino, participó de la experiencia valenciana del Grupo Parpalló. Su vocación viajera le permitió establecer relaciones personales con personajes tan significativos como Marino Marini, Lucio Fontana, Giacomo Manzù, Carlo Carrà, Louise Nevelson, Max Ernst, Alexander Calder, Seymour Lipton, Jacques Lipchitz, Alexander Archipenko, Jesús Rafael Soto y Louis Kahn. La particular aportación a la escultura constructivista, la pluralidad de procedimientos en los que se manifiesta, la voluntad de llevar el trabajo artístico más allá de la galería o el museo, el uso peculiar de ciertos materiales, la relación entre arte y tecnología, son algunas de las características que definen la obra de Amadeo Gabino, cuya lectura supone una introducción a determinadas facetas que conforman el hecho artístico del siglo XX.

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