Presentación del Libro «Españoles, Franco ha muerto» de Justo Serna

Viernes , 11:00 h. Salón de Actos

20 Noviembre 2015

gratuito

Participantes en la mesa de presentación:

Román de la Calle (Catedrático de Estética)

Antonio Barroso (Artista y diseñador, responsable de las ilustraciones del libro)

José Luis Ibáñez (Editor de Punto de Vista Editores)

Justo Serna (Catedrático de Historia Contemporánea y autor del libro)

 

Cuando el Generalísimo Francisco Franco muere el 20 de noviembre de 1975, el autor de este libro apenas rebasa los 16 años, escasísima edad para analizar los hechos o para vislumbrar el porvenir con alguna claridad.

Es un jovencito leído e ignorante, como tantos otros educados bajo el franquismo: un muchacho que sabe poco, poquísimo, de la Guerra Civil. Ha crecido con el convencimiento de que un jefe de Estado es una figura irrevocable, de que Franco es vitalicio.

En su familia no le han alertado de ese error perceptivo. No sabe ver o interpretar. Todo conspira contra la claridad. Su madurez, su única madurez, será aprender la cultura de la democracia, la lección de las libertades. Estudiar historia.

La política no siempre es un juego de suma cero. A veces ganamos todos; a veces vemos hundirse nuestros ideales. La vida política es sumamente imperfecta, pero quien ha vivido lo peor o lo más triste sabe qué es lo aceptable, lo tolerable, lo medianamente adecuado.

Cuando muere Franco, todo se abre, todo es posible, todo es factible, en un país rezagado cuyos habitantes protestan y se aúpan. Españoles, Franco ha muerto es una obra escrita y pensada para Punto de Vista Editores.

No es una historia del franquismo; menos aún de la economía, la política o la cultura bajo el franquismo; tampoco es un estudio sobre la transición democrática. Pero tiene algo o bastante de esos períodos y tiene mucho de ensayo en el que aparecen películas, novelas o procuradores en Cortes.

Un ensayo no es el género de la arbitrariedad. Es, por el contrario, la escritura del rigor, como decía Robert Musil, justo cuando no contamos con todos los medios para liquidar un objeto. Está escrito con ironía y con humor (¡a ver qué remedio!).

 

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