Fernando Moleres. Esperando justicia. Festival PhotOn

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15 May - 22 Jul 2012

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En PhotOn 2012, presentamos en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) el trabajo del fotoperiodista Fernando Moleres, (Bilbao, 1963) fotógrafo representado por las agencias Panos, LUZ Photos y Laif. Moleres ha sido merecedor de reconocidos premios fotográficos como el World Press Photo, W. Eugene Smith Prize y Erna and Victor Hasselblad Foundation Grant entre otros. En 1990 publica su primer reportaje sobre los ghettos en Sudáfrica. A partir de ese momento, empieza a trabajar en un largo proyecto ‘Children at work’, al que dedicará más de 7 años y para el que viajará a más de 30 países.

En esta muestra podemos ver el trabajo sobre los menores encarcelados en prisiones de Sierra Leona. La viveza y la humanidad de las imágenes confieren a la serie una cercanía poco habitual en este tipo de trabajos. No existe la violencia explícita pero se palpa la deshumanización a la que están sometidos, a la situación por la que pueden pasar lo chicos encarcelados durante meses hasta recibir una sentencia. En Sierra Leona, hay una ley no escrita que dice que los pobres no tienen derecho a un abogado.

Queda patente en este trabajo, realizado por el autor entre  febrero y octubre de  2010, la implicación en un problema de muy difícil solución en el país. Una costumbre que azota a las capas más desfavorecidas de la sociedad, que no disponen de voz ni voto frente al poder establecido y que siempre ha estado lejos de querer ser resuelto. Nos presenta así el autor, una realidad cruda, lanza el balón a nuestro tejado para no dejarnos y  sensibilizar al espectador sobre situaciones tan injustas. Nos hace preguntarnos porqué ha de ser la vida tan diferente dependiendo del lugar de nacimiento. Es Sierra Leona, pero hay ejemplos en muchos países del mundo.

Los menores son el eje sobre el que orbita el trabajo llevado a cabo en profundidad por el fotógrafo durante toda su carrera como fotoperiodista; a través de su mirada podemos sentir la tragedia, pero también la ternura que desprenden los chicos. El acercamiento con un respeto extraordinario nos da la calidez y la tranquilidad suficiente para poder apreciar un trabajo que ha de abrir nuestros ojos, que ha de sacudir las conciencias de tantas sociedades que ven este tipo de situaciones desde la lejanía.