WANG XIEDA

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27 Jul - 29 Ago 2010

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Los caracteres chinos, una suerte de una prolongación de los jeroglíficos que se han utilizado durante la civilización humana, siguen vigentes hoy en día. Los antiguos caracteres chinos empezaron a cristalizarse hace 6.000 años durante la etapa Banpo. El primer sistema textual completo apareció en la historia china durante la dinastía Shang en el siglo XIV a. C. Al igual que en el resto de civilizaciones antiguas, los caracteres originales partían de representaciones de imágenes naturales; este hecho dio pie a una teoría sobre el arte tradicional chino que asegura que  la caligrafía y la pintura comparten el mismo origen.

En los últimos veinte años Wang Xieda se ha dedicado con devoción al estudio del texto y la caligrafía; el artista no es un mero admirador de la China antigua sino de todas las civilizaciones antiguas del mundo. Tras años de estudio descubrió que muchos de los pictogramas de las primeras civilizaciones humanas compartían similitudes. Los pictogramas eran el medio más común para representar la naturaleza sintetizando las formas abstractas en sencillas metáforas. En todas las formas visuales, las líneas son el lenguaje de comunicación y diseminación más básico y eficaz. En el arte chino de la antigüedad, hace nada menos que 2.000 años, ya se encontraban conceptos similares al minimalismo; en la época, el filósofo Lao Tzu escribió en su famoso Tao Te Ching, “El Tao crea una, crea dos, crea tres, ¡y los tres crean a todos los seres!”.

Las obras recientes de Wang Xieda han mostrado un estilo antiguo, serio y de buen gusto, y un ritmo refrescante y elegante, evocador de los orígenes estéticos de las civilizaciones antiguas. Recurriendo a líneas sencillas y sin pretensiones, sus esculturas y pinturas construyen moldes concisos e imprevisibles. En estas formas visuales, como los tótems primitivos y las primeros símbolos caligráficos, Wang explora un sentimiento abstracto y puramente estético, controlando a la perfección la armonía de las dimensiones y creando un ritmo de espacio apropiado. La resonancia momentánea que se produce cuando el creador y los espectadores ven una cierta eterna belleza de concisión es la razón por la que muchos espectadores se enamoran de las obras de Wang.

Frente a los cambios del siglo XXI, las tradiciones culturales de las naciones deben encontrar un nuevo lenguaje contemporáneo para no perder el compás de las nuevas expresiones estéticas. Esta es la única forma de que las generaciones más jóvenes estudien y hereden las tradiciones de forma voluntaria. Como artista, Wang ha estado trabajando para buscar la experiencia artística y humana común. Estos esfuerzos no pretenden reiterar el pasado sino emplear la simplicidad y la amplitud del arte antiguo para su recreación. Es su clara interpretación del lenguaje antiguo con la sintaxis de hoy la que expresa sus experiencias y emociones personales. Tal empresa hacen que su arte sea contemporáneo e intemporal. En entornos complicados y variables podemos percibir una confianza serena y natural en las obras de Wang Xieda, como ejemplifica su competente expresión de la estética nacional. Esta exposición en el IVAM es la primera muestra individual de  Wang fuera de China, esperamos que su obra sea valorada y bien entendida por los espectadores occidentales.