Continuando con la dinámica habitual de su trabajo, Mar Solís elabora una serie de obras en las que el espacio que se crea entre las esculturas es tan importante como estas mismas y mucho más en las dinámicas tanto espaciales como conceptuales de esta nueva colección.
Mar Solis, desde sus inicios, ha tenido un especial empeño por hacer participar el espacio en sus obras, creando así un lugar en el que el espectador pueda relacionarse con la escultura de ahí que entrantes y salientes, huecos y materia forman en un mismo nivel el material de su escultura.
En esta muestra y gracias a la realización de esculturas creadas específicamente para el IVAM vuelve a ese diálogo con el espacio, quizá más ambicioso si cabe, aludiendo a una nueva forma de lugar, de manera que establece un juego dialéctico entre su escultura, las sensaciones del espectador y el propio espacio del Museo.